Siempre que nos golpea un desastre escuchamos el mismo discurso: «El cambio climático no discrimina, la pandemia no discrimina. Estamos juntos en esto”. Pero eso no es cierto. Los desastres no funcionan así. Ejercen de intensificadores y magnificadores. Si tenías un trabajo en un almacén de Amazon que ya estaba afectándote antes de que esto comenzara o si estabas en alguna residencia de mayores y ya se te trataba como si tu vida no valiera nada, ya era malo antes, pero todo eso se magnifica hasta convertirse en insoportable ahora. Y si antes era desechable, ahora se te puede sacrificar.

Eso por hablar solo a la violencia visible. Tenemos que hablar más sobre la violencia escondida, la violencia doméstica. Sin rodeos, cuando los hombres se estresan, las mujeres y los niños lo sufren. Estos confinamientos son estresantes porque las familias no tienen manera de tomarse un tiempo los unos de los otros. Incluso la mejor familia necesita algo de espacio. Si añades despidos y presión económica el resultado es el que vemos, una situación actual muy mala para las mujeres.

Ver Entrevista

 

"La pandemia [de coronavirus (covid-19)] destrozó al mundo en 2020. No ha destruido las raíces del sistema global que potenció su extensión y coartó la respuesta de la sociedad. Esto requerirá de acción revolucionaria conjunta, cuyas semillas ya están germinando en todo el planeta, desde amplios paros laborales hasta el creciente reconocimiento del rol del capitalismo en la debilitación de la salud de la humanidad y de la Tierra.  Precisamente por esa razón, quienes están en el poder están maniobrando para reprimir la rebelión y el disenso, para usar el racismo/nacionalismo y militarizar el pensamiento, y para mantener a billones de personas en el trabajo o lo suficientemente empobrecidas para estar desesperadas por trabajo cuando los capitalistas estén listos."

Ver Artículo

 

"Claramente hay que resistir y manifestarse. Mi punto es que el movimiento de resistencia no es suficiente y no nos llevará a las causas reales que nos explicarán el auge de estas ideas, que tienen que ver con el fracaso de las ideas del neoliberalismo a la hora de dar respuesta a las expectativas de las personas. Necesitamos más resistencia pero también un movimiento que transforme desde una resistencia."

Ver más

 

 

La realidad de Venezuela no es un problema político entre chavistas y opositores, ni siquiera es un problema económico, ni es un conflicto ideológico entre capitalistas y socialistas, ni tampoco es por el miedo que de ello subyace, con la pesadilla onírica desfasada de unos cuantos, de una presunta imposición comunista; la realidad de todo, parte de un problema global hegemónico, entre un sistema capitalista desfasado que muere, y un nuevo sistema capitalista globalista multipolar que está naciendo, forma parte de la evolución expansión del capitalismo, una nueva fase, en donde los centros del poder están en plena mudanza, en movimiento, todo es por hegemonía, la lucha del poder por el poder a nivel global, en donde simplemente Venezuela se encuentra en el medio de esta lucha, y de las resultas de la misma, Venezuela, o quedará despedazada, fragmentada en mil pedazos, o permanecerá compactada, unida bajo el manto y abrazo del nuevo poder hegemónico por llegar, con un futuro promisorio, una bonanza que jamás ni el más optimista de los optimistas habrá soñado. 

Ver Artículo

 

Video Recomendado

 

IRSA, la infraestructura de la devastación