Un análisis de la situación concreta en la planta matriz de Essity-Familia en Medellín, Antioquia

Reproducimos a continuación un informe del conflicto que se desarrolla en la planta matriz de Essity-Familia en Medellín, que relata la situación que vienen viviendo nuestros hermanos obreros en esta empresa, así mismo, ratificamos nuestra solidaridad y el llamado que hace nuestro el compañero Orage.
¡Viva la unidad de la clase obrera!


Agradecimientos a Edid Lor y el Camarada Sebastián

Las semillas de la lucha de clases nos rodean constantemente, tan solo hace falta afinar la visión con la ciencia revolucionaria para verlas. En este momento se está desarrollando una importante lucha reinvidicativa en la planta matriz del Grupo Familia, la compañía de higiene antioqueña por excelencia; aunque esta lucha no es por el poder político, sí es inherentemente política, y la podrida administración burguesa de la ciudad la consideró amenaza suficiente como para desplegar a sus lacayos, la mal llamada Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden(UNDMO), contra los obreros… Pero para saber cómo se llega a este punto, debemos retomar la historia reciente de la lucha por el trabajo en la planta matriz del Grupo Familia en Medellín.

Historia reciente del sindicato en Familia

El Grupo Familia es una empresa que fue fundada en 1958 por John Gómez, cabeza de la familia Gómez, que por un largo tiempo llevan enquistados en la política colombiana (el propio John Gómez ejerció de Concejal, Diputado, Representante de Cámara, Senador, secretario de gobierno, y embajador a la URSS revisionista y a Suiza 1). El objetivo de la empresa siempre ha sido la producción local de papel higiénico, pañitos húmedos, servilletas, y otros productos, tanto de papel como químicos, enfocados en el aseo doméstico.

Desde su fundación hasta la fecha, la compañía logró un tamaño considerable, con 5 184 empleados para 2020 2, y operaciones en 24 países de Latinoamérica, Caribe incluido 3. Sin embargo, este crecimiento ya era significativo para 2018, momento en el que la multinacional sueca Essity, de la misma especialidad que Familia, decide llevar a cabo la compra de la mayoría de la compañía, compensando generosamente a los dueños, y casi que escupiéndole a los obreros… Aquí comienza nuestra historia. En 2018, desesperados por aumentar la tasa de ganancia al reducir los costes de producción, Essity despide 136 trabajadores sin previo aviso. Para combatir esta masacre laboral nace el Sindicato Sinaltrafamilia, que con casi 100 trabajadores sindicalizados, durante 8 años triunfó en amenazar lo suficiente a la empresa con su fuerza popular como para garantizar una estabilidad laboral en la planta. Sin embargo, la única constante de la vida es el movimiento y, dando un nuevo salto, la compañía buscó matar dos pájaros de un tiro, en la mañana del viernes 17 de julio de 2026…

Viernes 17 de julio de 2026

Era una madrugada fresca, como suele serlo en la ciudad de las flores. Las nubes alfombraban el cielo de Sur a Norte. En la Carrera 50, #8 sur, sobre Guayabal frente al río, la alfombra era negra y lúgubre.

Los obreros fueron citados a la fábrica con pretextos de lo más variopintos: Un Paro Camionero, jornadas de capacitación, bodegas demasiado llenas, o una jornada de aseo. Estas tenían, sin embargo, la característica en común de llamar al paro de las máquinas, al apagado. «Sabíamos que algo malo iba a pasar», nos remite John Jairo, obrero y miembro del comité sindical, que entregó 29 años de su vida a Familia. En su postura se ve el orgullo y la rabia de una clase que pide su liberación, que ya no se conforma con aumentos y «mejoras» en las condiciones laborales.

Al llegar, los obreros no se encuentran ni una huelga de sus hermanos transportadores, ni bodegas a reventar, ni nuevas máquinas a operar, se encuentran con su maquinaria paralizada y con la planta dividida en cubículos. En cada cubículo hay una silla, una mesa, y sobre cada mesa dos documentos. Los cubículos también están adornados por abogados. Un documento es el acuerdo de mutuo entendimiento económico que, a cambio de una patética liquidación (si es que siquiera), libera a la compañía de toda obligación contractual con el obrero. El otro es un nuevo contrato de trabajo, en el que el obrero accede a mudarse a Cajicá, donde Essity ha decidido edificar una nueva planta a fin de centralizar la producción y reducir los costos. Cajicá, municipio de Cundinamarca, se encuentra a 223,5 kilómetros de la planta matriz.

Aunque no hay certeza de cuántos deciden seguir a la empresa hasta Cajicá, muchos sí firman el acuerdo de mutuo entendimiento y se retiran. Quedan en pie 18 bravos obreros que permanecen en las premisas durante 48 horas, a quienes sus hermanos, que nunca dieron fe del sindicato, expresan su arrepentimiento de jamás haberse sumado a la lucha colectiva, por la unidad. «Nos dieron hora de entrada, pero no hora de salida», nos menciona Hermes, presidente de la junta directiva del Sindicato. Y allí permanecieron…

Pasadas las 48 horas —con la compañía cortándoles agua y luz a los valientes obreros, como si de un asedio se tratara—, la burguesía, siempre diligente, envía tanto negociadores, por parte de la compañía, y a uniformados del UNDMO. Mientras los negociadores distraen, los uniformados flanquean a los trabajadores por otra portería… Pero, inclusive así, estos llaman a la paz, al entendimiento, y se reafirman en su dignidad e inocencia. Todo cae en oídos sordos, y como buenos perros de ataque de la burguesía, la UNDMO se les va encima, con escudo y bolillo contra la carne de la cadena humana formada por los obreros. Además, también se llevaron detenido a Hermes, presidente del sindicato.

Varios de los obreros nos enseñaron los hematomas que dejaron los bolillos de los cerdos en sus pieles, un recordatorio de que el pacifismo solo funciona cuando nuestro oponente tiene corazón, cuya ausencia está científicamente establecida para los cerdos y otros traidores del proletariado. Es claro, pues, que el Estado no está aquí como mediador, a pesar de lo que quieran hacernos creer los sectores reformistas, con sus presencias, o ausencias, no hace sino reforzar y asistir los monopolios, gobierne quien gobierne.

La actualidad de la lucha

Desde entonces, los obreros (antes casi 80, 59 para el martes 28, día de nuestra visita) han establecido una carpa —que lleva el logo de Sintravidricol—, donde permanecen esperando a que la empresa se presente a negociar, pero no con los obreros desde su individualidad, sino reconociendo el poder y la legitimidad del sindicato. En la carpa cumplen tres turnos, con firmeza, a pesar de que la moral flaquee y de la empresa, que insiste en hacerlos firmar algo, lo que sea, enviando documentación a la residencia de los trabajadores, esperando que sus familias firmen, solo por quitarse el estrés de la lucha de encima 4. De cara a la posesión del próximo gobierno, el pasado viernes seis de agosto, tenían los obreros una nueva ronda de negociaciones, en la que persistió el sabotaje y la desarticulación que han caracterizado a la compañía en este proceso —tanto que los propios agentes del Ministerio del Trabajo observaron que Essity-Familia no contaba ni con los permisos para despedir a los obreros, ni mucho menos para cerrar la planta—.

Notas solidarias

Los obreros de Sinaltrafamilia son una inspiración para todos. Aún recurriendo al pacifismo, están dispuestos a sangrar por sus conquistas, y a combatir al poder hegemónico en todos los campos para garantizar sus derechos y la dignidad de sus familias. No podemos ver la lucha económica, reivindicativa en abstracto, debemos verla con sus consecuencias humanas patentes, y como la dura escuela en la que los obreros se forman para eventualmente transformar el mundo y guiarlo hacia el comunismo. La decreciente tasa de ganancia, que llevó a Essity a tomar la decisión de trasladar la producción a un sector más propicio, la tendrán que pagar 800 familias obreras, no solo las de los empleados inmediatos de Essity, sino en sectores tan variopintos como el reciclaje y la producción de papel, además del transporte. Tal es la naturaleza del imperialismo, una de las principales contradicciones en nuestro país, y a medida que caiga la tasa de ganancia, no haremos sino ver la multiplicación de estas luchas, máxime cuando el capital industrial colombiano se siga combinando con el capital imperialista extranjero.

A pesar de que hasta ahora su brava estancia se ha sostenido con solidaridad sindical, no es suficiente, y hacemos un llamado a todo el movimiento obrero y popular para que apoyen a los compañeros de Sinaltrafamilia en su lucha. «Todo sirve», nos dice Hermes, y aunque es cierto que todo es cariño, de acuerdo con nuestra indagación llamamos a asistir con la difusión de las fotos y los videos y los escritos, de la situación actual. El mero hecho de acompañar a los obreros ya levanta su moral, les hace saber que no están solos, y que solo el pueblo salvará al pueblo. Si los capitalistas no tienen fronteras, como bien nos demuestra esta alianza de las burguesías suecas y colombianas, los revolucionarios tampoco debemos tenerlas.

¡Atreverse a luchar y a conquistar la victoria!; ¡los monstruos de toda especie serán liquidados!

Tomado de: Revolución Obrera. Ir a la noticia

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